Empezar a ahorrar puede ser relativamente sencillo cuando tienes un objetivo que te motiva. El verdadero reto suele aparecer unas semanas o unos meses después, cuando la motivación inicial desaparece y empiezan a surgir gastos inesperados.
Por eso, más que preguntarte cómo empezar a ahorrar, puede ser útil aprender cómo mantener el hábito de ahorrar a largo plazo.
La clave no está en conseguir ahorrar exactamente la misma cantidad todos los meses ni en controlar cada euro que gastas. Se trata de crear un sistema que puedas mantener incluso cuando tengas un mes complicado.
¿Por qué cuesta tanto mantener el hábito de ahorrar?
Ahorrar implica renunciar hoy a una parte del dinero que podrías gastar para conseguir algo en el futuro.
Cuando tienes un objetivo cercano, como unas vacaciones o una compra concreta, puede resultar fácil mantener la motivación. Pero cuando el objetivo está a varios años vista, es normal que el esfuerzo resulte menos visible.
Además, la vida no mantiene siempre el mismo ritmo. Hay meses con más gastos, vacaciones, reparaciones, celebraciones o situaciones inesperadas.
Por eso, un buen hábito de ahorro no debería depender de que todos los meses sean perfectos.
El objetivo es conseguir que ahorrar forme parte de tu forma habitual de gestionar el dinero.
1. Empieza con una cantidad que puedas mantener
Uno de los mejores consejos para mantener el hábito de ahorrar es no empezar con un objetivo demasiado ambicioso.
Si decides ahorrar una cantidad que apenas te deja dinero para cubrir tus gastos habituales, será difícil mantenerla durante mucho tiempo.
Es preferible empezar con una cantidad moderada y comprobar que puedes mantenerla durante varios meses.
Por ejemplo, si después de revisar tus gastos consideras que puedes ahorrar 100€ al mes, empezar con esos 100€ puede ser más útil que obligarte a ahorrar 300€ y tener que recuperar parte del dinero poco después.
Con el tiempo, si tus ingresos aumentan o consigues reducir determinados gastos, podrás aumentar el ahorro.
2. Define un objetivo concreto
Ahorrar por ahorrar puede resultar poco motivador.
En cambio, tener un objetivo concreto permite visualizar para qué estás reservando ese dinero.
Puedes tener objetivos como:
- Crear un fondo de emergencia.
- Ahorrar para unas vacaciones.
- Comprar algo sin recurrir a la financiación.
- Preparar un gasto importante.
- Conseguir una determinada cantidad de ahorro.
- Empezar a construir un patrimonio a largo plazo.
No todos los objetivos tienen que ser grandes.
Conseguir tus primeros 500€ puede ser un objetivo mucho más motivador que pensar simplemente en «ahorrar más».
3. Divide los objetivos grandes en pequeños pasos
Un objetivo de ahorro de varios miles de euros puede parecer muy lejano.
Una forma de hacerlo más manejable es dividirlo en objetivos más pequeños.
Imagina que quieres conseguir 2.400€ en un año. Pensar en los 2.400€ puede resultar abrumador, mientras que plantearte ahorrar 200€ al mes permite convertir el objetivo en algo mucho más concreto.
También puedes dividirlo en hitos:
- Primeros 500€.
- Llegar a 1.000€.
- Alcanzar 1.500€.
- Llegar finalmente a 2.400€.
Cada pequeño avance hace más visible el progreso.
4. Automatiza el ahorro
La automatización puede ayudarte a reducir la cantidad de decisiones que tienes que tomar cada mes.
Si tienes que acordarte de transferir el dinero manualmente, existe la posibilidad de que un mes se te olvide o termines gastándolo.
Puedes programar una transferencia periódica desde tu cuenta habitual hacia la cuenta en la que mantienes tus ahorros.
Por ejemplo, si quieres ahorrar 150€ al mes, puedes programar una transferencia de 150€ poco después de recibir tus ingresos.
Así, el ahorro se convierte en una parte automática de tu organización financiera.
No significa que tengas que automatizar necesariamente una cantidad fija para siempre. Si cambian tus ingresos o tus gastos, puedes revisar y modificar la cantidad.
5. Separa el dinero que quieres ahorrar
Mantener todo el dinero en la misma cuenta puede hacer que resulte más difícil distinguir entre lo que puedes gastar y lo que estás reservando.
Tener una cuenta o espacio separado para los ahorros puede facilitar mucho esta tarea.
Cuando el dinero destinado al ahorro está separado, es más fácil saber cuánto tienes realmente disponible para los gastos cotidianos.
Además, puedes organizar tus ahorros por objetivos si eso te ayuda a tener una visión más clara.
Por ejemplo:
| Objetivo | Cantidad mensual |
|---|---|
| Fondo de emergencia | 100€ |
| Vacaciones | 50€ |
| Compra prevista | 50€ |
| Total | 200€ |
La forma concreta de organizarlo dependerá de tus necesidades. Lo importante es que el sistema sea sencillo y fácil de mantener.
6. Revisa tus gastos de vez en cuando
Mantener el hábito de ahorrar no significa tener que controlar cada gasto todos los días.
Sin embargo, revisar periódicamente en qué estás utilizando el dinero puede ayudarte a detectar cambios.
Quizá una suscripción que utilizabas hace unos meses ya no te interesa. O quizá has empezado a gastar más en una determinada categoría sin darte cuenta.
Una revisión mensual o cada pocos meses puede ser suficiente para comprobar si tu presupuesto sigue teniendo sentido.
La finalidad no es buscar constantemente nuevos gastos que eliminar, sino asegurarte de que tu dinero sigue estando alineado con tus prioridades.
7. Deja espacio para disfrutar del dinero
Ahorrar no debería significar que tienes que renunciar a todo lo que te gusta.
Si estableces un presupuesto en el que no existe ninguna cantidad para ocio, restaurantes, viajes o pequeños caprichos, mantenerlo durante mucho tiempo puede resultar complicado.
Puedes reservar una cantidad para este tipo de gastos y disfrutar de ella sin sentir que estás «rompiendo» tu plan de ahorro.
De hecho, un presupuesto realista suele ser más sostenible que uno extremadamente restrictivo.
No necesitas elegir entre ahorrar y disfrutar de tu dinero. Necesitas encontrar un equilibrio que puedas mantener.
8. No abandones por un mes malo
Habrá meses en los que ahorrar sea más difícil.
Puede aparecer una reparación del coche, una factura inesperada, un viaje o cualquier otro gasto que no estaba previsto.
En esos casos, puede que tengas que reducir temporalmente la cantidad destinada al ahorro.
Eso no significa que hayas perdido el hábito.
Si normalmente ahorras 150€ y un mes solo puedes ahorrar 50€, sigues avanzando.
Incluso puede haber situaciones en las que tengas que utilizar parte de tus ahorros. Si se trata de un gasto importante e inesperado, precisamente para eso sirve un fondo de emergencia.
Lo importante es volver a tu rutina cuando la situación se normalice.
9. Aprovecha los ingresos extraordinarios
No todos tus ingresos tienen que seguir exactamente el mismo reparto.
Si recibes una paga extraordinaria, una devolución, un regalo de dinero o cualquier otro ingreso puntual, puedes decidir destinar una parte al ahorro.
No significa que tengas que guardar todo.
Por ejemplo, podrías decidir que de cualquier ingreso extraordinario una parte se destina al ahorro y otra queda disponible para disfrutarla o cubrir algún gasto.
Este tipo de aportaciones puntuales pueden acelerar determinados objetivos sin necesidad de aumentar permanentemente la cantidad que ahorras cada mes.
10. Aumenta el ahorro cuando tu situación mejore
Una de las mejores oportunidades para mejorar tu capacidad de ahorro aparece cuando aumentan tus ingresos.
Si recibes una subida salarial, empiezas a cobrar más por tu actividad profesional o terminas de pagar una cuota importante, puedes plantearte destinar una parte de ese dinero adicional al ahorro.
Por ejemplo, si tus ingresos aumentan en 150€ al mes, no necesariamente tienes que aumentar tus gastos en esos 150€.
Podrías destinar una parte al ahorro y utilizar el resto para mejorar tu nivel de vida.
De esta forma, tu capacidad de ahorro puede crecer progresivamente sin que tengas que hacer grandes recortes.
11. Controla tu progreso
Ver que tus ahorros aumentan puede ayudarte a mantener la motivación.
No necesitas comprobar el saldo todos los días. Una revisión mensual puede ser suficiente.
Puedes llevar un registro sencillo como este:
| Mes | Ahorro del mes | Ahorro acumulado |
|---|---|---|
| Enero | 150€ | 150€ |
| Febrero | 150€ | 300€ |
| Marzo | 100€ | 400€ |
| Abril | 150€ | 550€ |
Este registro también permite entender que no todos los meses tienen que ser iguales.
Lo importante es observar la evolución con el paso del tiempo.
12. Revisa tu objetivo cuando ya no te motive
Las circunstancias cambian y también pueden cambiar tus prioridades.
Quizá empezaste ahorrando para unas vacaciones y posteriormente consideras más importante crear un fondo de emergencia.
O quizá ya has conseguido el objetivo que te habías marcado y necesitas decidir cuál será el siguiente.
Revisar tus objetivos no significa abandonar el hábito.
Al contrario: adaptar el objetivo puede ayudarte a mantenerlo durante muchos años.
¿Qué hacer si has dejado de ahorrar?
Si has perdido el hábito de ahorrar durante varios meses, no necesitas intentar recuperar todo el dinero de golpe.
Volver a empezar desde cero puede ser mucho más sencillo.
Puedes:
- Revisar tu situación económica actual.
- Comprobar cuánto puedes ahorrar realmente.
- Establecer una cantidad mensual razonable.
- Automatizar el ahorro.
- Elegir un nuevo objetivo.
- Volver a revisar el sistema después de unos meses.
No importa tanto que hayas tenido una etapa en la que no ahorraste como que vuelvas a incorporar el hábito a tu organización financiera. Muchas veces se cometen errores al empezar a ahorrar.
¿Cuánto tiempo hace falta para crear el hábito de ahorrar?
No existe un número exacto de días o meses que garantice que ahorrar se convertirá en un hábito. Empieza por una cantidad que puedas mantener.
Cada persona necesita un periodo diferente y, además, la dificultad depende de lo que implique el comportamiento.
En lugar de preocuparte por cuánto tardarás en crear el hábito, puede ser más útil concentrarte en repetir un sistema sencillo.
Si todos los meses recibes tus ingresos, separas una cantidad para ahorrar y organizas el resto de tus gastos, con el tiempo ese proceso puede convertirse en algo mucho más automático.
La constancia se construye mediante la repetición.
Un sistema sencillo para mantener el hábito de ahorrar
Si quieres simplificarlo al máximo, puedes utilizar este sistema:
1. Decide cuánto puedes ahorrar.
Elige una cantidad que sea compatible con tus ingresos y gastos habituales.
2. Decide para qué estás ahorrando.
Tener un objetivo facilita mantener la motivación.
3. Automatiza la transferencia.
Haz que el ahorro se produzca sin depender de que te acuerdes cada mes.
4. Organiza el dinero restante.
El objetivo no es gastar menos a cualquier precio, sino conseguir que el dinero disponible cubra tus necesidades y tus gastos planificados.
5. Revisa el sistema periódicamente.
Si tus ingresos, gastos u objetivos cambian, modifica también tu estrategia de ahorro.
La constancia es más importante que la perfección
Mantener el hábito de ahorrar no significa ahorrar exactamente la misma cantidad todos los meses.
Habrá meses buenos y meses malos. Habrá momentos en los que puedas ahorrar más y otros en los que necesites reducir temporalmente tus aportaciones.
Lo importante es evitar que una excepción se convierta en el abandono definitivo del hábito.
Si un mes no puedes cumplir tu objetivo, continúa el siguiente.
Si tus ingresos aumentan, revisa cuánto puedes ahorrar.
Si tus gastos cambian, adapta tu presupuesto.
Y si alcanzas un objetivo, establece uno nuevo.
El mejor sistema de ahorro no es el que te permite ahorrar más durante un mes, sino el que puedes mantener durante años.
