Empezar a ahorrar es una de esas decisiones que parecen sencillas hasta que intentas mantenerlas durante varios meses. Muchas personas comienzan con buenas intenciones, se proponen ahorrar una cantidad determinada y, poco después, terminan abandonando porque el método que habían elegido no encaja con su situación real.
El problema no suele ser la falta de voluntad. En muchos casos, son pequeños errores al empezar a ahorrar los que hacen que el esfuerzo resulte demasiado difícil de mantener.
Ahorrar no consiste en guardar todo el dinero que puedas durante un mes y vivir con lo mínimo. Se trata de crear un sistema que puedas mantener en el tiempo y que te permita avanzar hacia tus objetivos sin que tu presupuesto se vuelva imposible de cumplir.
Estos son algunos de los errores más habituales al empezar a ahorrar y cómo puedes evitarlos.
1. Intentar ahorrar demasiado desde el principio
Uno de los errores más frecuentes es empezar con una cantidad de ahorro demasiado elevada.
Por ejemplo, alguien que nunca ha ahorrado puede decidir que va a guardar el 30% o el 40% de sus ingresos desde el primer mes. Sobre el papel parece una buena estrategia, pero si esa cantidad no es compatible con sus gastos habituales, probablemente tendrá que recurrir al dinero ahorrado antes de que termine el mes.
Es preferible empezar con una cantidad que puedas mantener.
Si actualmente no tienes hábito de ahorro, guardar 50€ o 100€ cada mes puede ser mucho más útil que intentar ahorrar 300€ durante dos meses y abandonar después.
Una vez que hayas comprobado que puedes mantener esa cantidad, siempre puedes aumentarla.
La constancia suele ser más importante que empezar con una cantidad elevada.
2. Ahorrar únicamente lo que sobra a final de mes
Otro error muy habitual es pensar que primero hay que pagar todos los gastos y que el ahorro será simplemente lo que quede en la cuenta.
El problema es que, si no existe una cantidad reservada para ahorrar, es fácil encontrar otros usos para ese dinero.
Una forma más sencilla de crear el hábito consiste en tratar el ahorro como una partida más del presupuesto.
Por ejemplo, si cobras 1.500€ al mes y decides ahorrar 100€, puedes separar esos 100€ al principio del mes y organizar el resto de tus gastos con los 1.400€ disponibles.
Esto cambia la pregunta de «¿cuánto me ha sobrado este mes?» por «¿cómo organizo mi dinero después de ahorrar?».
3. No tener claro para qué quieres ahorrar
Ahorrar sin ningún objetivo puede resultar mucho más difícil.
No es lo mismo intentar guardar dinero simplemente porque «debería ahorrar» que estar ahorrando para crear un fondo de emergencia, pagar unas vacaciones, comprar un coche o conseguir una determinada cantidad de dinero.
Tener un objetivo concreto ayuda a mantener la motivación y permite saber cuánto necesitas y en cuánto tiempo quieres conseguirlo.
Además, no todos los objetivos tienen que ser grandes. Puedes empezar con algo tan sencillo como:
- Conseguir tus primeros 500€ de ahorro.
- Crear un pequeño colchón para imprevistos.
- Ahorrar 1.000€ durante el año.
- Reservar dinero para un gasto previsto.
- Empezar a construir un fondo de emergencia.
Cuando alcanzas un objetivo, puedes establecer el siguiente.
4. Crear un presupuesto demasiado estricto
Cuando alguien empieza a ahorrar, puede caer en la tentación de eliminar prácticamente todos los gastos que considera innecesarios.
El problema es que un presupuesto excesivamente restrictivo puede funcionar durante unas semanas, pero resultar muy difícil de mantener durante meses.
Si decides que nunca vas a salir a comer, no vas a comprar nada que no sea imprescindible y vas a eliminar cualquier gasto relacionado con el ocio, probablemente terminarás cansándote.
Un presupuesto debería ayudarte a organizar tu dinero, no convertirse en un castigo.
Es perfectamente posible reservar una cantidad para ocio y otros gastos personales mientras mantienes un objetivo de ahorro.
La clave está en encontrar un equilibrio que puedas mantener.
5. No saber en qué se va el dinero
Antes de intentar ahorrar más, conviene saber cuánto dinero gastas y en qué.
A veces creemos que nuestro problema son los grandes gastos, cuando una parte importante del dinero se marcha en pequeñas compras que apenas recordamos unos días después.
Revisar tus gastos durante uno o dos meses puede ayudarte a detectar:
- Suscripciones que ya no utilizas.
- Compras impulsivas.
- Gastos frecuentes en comida fuera de casa.
- Pequeños gastos que se repiten constantemente.
- Comisiones o servicios que podrías eliminar.
- Categorías en las que gastas más de lo que pensabas.
No se trata de eliminar todos estos gastos automáticamente. El objetivo es conocer mejor tus hábitos para decidir dónde merece la pena hacer cambios.
6. Pensar que ahorrar significa no gastar
Ahorrar no significa dejar de gastar dinero.
Significa utilizar tus ingresos de una manera que te permita cubrir tus necesidades actuales y, al mismo tiempo, reservar una parte para tus objetivos futuros.
Intentar eliminar cualquier gasto que no sea estrictamente necesario puede hacer que el ahorro resulte desagradable y difícil de mantener.
En lugar de preguntarte únicamente «¿qué puedo dejar de comprar?», puede ser más útil preguntarte:
¿En qué cosas merece la pena gastar mi dinero y en cuáles no?
De esta forma, puedes reducir aquellos gastos que realmente no te aportan demasiado y mantener otros que sí consideras importantes.
7. No automatizar el ahorro
Si cada mes tienes que acordarte de transferir manualmente el dinero a tu cuenta de ahorro, es fácil que algún mes se te olvide o decidas utilizar ese dinero para otra cosa.
Una alternativa sencilla es automatizar la transferencia.
Puedes programar una transferencia periódica desde tu cuenta habitual a una cuenta destinada al ahorro justo después de recibir tus ingresos.
Así, el ahorro deja de depender de que te acuerdes cada mes.
Por ejemplo, si quieres ahorrar 100€ al mes, puedes establecer una transferencia automática de 100€ y tratar el dinero restante como el presupuesto disponible para tus gastos.
Esto no hace que puedas ahorrar más dinero por sí solo, pero sí puede facilitar mucho que mantengas el hábito.
8. Utilizar el dinero ahorrado para cualquier gasto
Otro error consiste en considerar todos los ahorros como dinero disponible para cualquier compra.
Si cada vez que aparece un gasto utilizas el dinero que habías conseguido ahorrar, será difícil avanzar.
Por eso puede ser útil separar los ahorros según su finalidad.
Por ejemplo:
| Objetivo | Para qué sirve |
|---|---|
| Fondo de emergencia | Gastos imprevistos importantes |
| Ahorro para vacaciones | Viajes y escapadas |
| Ahorro para compras | Gastos previstos |
| Objetivos a medio plazo | Proyectos personales |
De esta manera, no tienes que recurrir constantemente al dinero destinado a otros objetivos.
Eso sí, si aparece una emergencia real y necesitas utilizar tus ahorros, hacerlo no significa que hayas fracasado. Precisamente una de las funciones de un fondo de emergencia es ayudarte cuando ocurre algo inesperado.
9. Compararte con lo que ahorran otras personas
En internet es fácil encontrar personas que aseguran ahorrar una parte muy elevada de sus ingresos.
Compararte con ellas puede llevarte a pensar que estás ahorrando demasiado poco.
Pero dos personas con el mismo salario pueden tener situaciones económicas completamente diferentes.
No es lo mismo vivir solo que mantener una familia, tener una vivienda pagada que pagar un alquiler o tener pocos gastos fijos que asumir una gran cantidad de obligaciones cada mes.
Tu objetivo debería ser encontrar una cantidad de ahorro que sea razonable para tu situación, no alcanzar necesariamente el porcentaje que consigue otra persona.
Lo importante es avanzar respecto a tu punto de partida.
10. Abandonar después de un mes en el que no has podido ahorrar
Probablemente este sea uno de los errores más importantes.
Habrá meses en los que no puedas ahorrar lo que habías previsto. Puede aparecer una reparación, un gasto médico, una factura inesperada o simplemente un mes con más gastos de lo habitual.
Eso no significa que tengas que abandonar el hábito.
Si un mes solo puedes ahorrar 50€ en lugar de los 150€ que habías previsto, esos 50€ siguen siendo ahorro.
Incluso puede haber meses en los que no puedas ahorrar nada.
Lo importante es retomar el hábito cuando tu situación vuelva a la normalidad.
Ahorrar durante muchos años no significa conseguir exactamente la misma cantidad todos los meses. Significa mantener una tendencia y adaptar el ahorro cuando cambian tus circunstancias.
Cómo evitar estos errores al empezar a ahorrar
No necesitas crear un sistema complicado para empezar.
Un buen punto de partida puede ser:
- Revisar tus ingresos y gastos.
- Elegir una cantidad de ahorro realista.
- Definir para qué quieres ahorrar.
- Separar el dinero destinado al ahorro del dinero para gastos.
- Automatizar la transferencia si es posible.
- Revisar tus resultados cada cierto tiempo.
- Aumentar la cantidad de ahorro cuando tu situación lo permita.
La idea es construir un sistema que funcione incluso cuando no estés especialmente motivado.
¿Cuánto deberías ahorrar al empezar?
No existe una cantidad universal que todas las personas deban ahorrar.
Algunas personas pueden empezar ahorrando un pequeño porcentaje de sus ingresos, mientras que otras tienen margen para guardar una cantidad mayor.
Si quieres establecer una referencia inicial, puedes fijarte una cantidad mensual que puedas mantener sin tener que recurrir constantemente a los ahorros.
Por ejemplo, si después de analizar tus gastos consideras que puedes ahorrar 100€ al mes, empieza por ahí. Más adelante podrás revisar tu presupuesto y decidir si puedes aumentar la cantidad.
Lo importante es que el ahorro sea realista, constante y compatible con tu situación económica.
El objetivo no es ahorrar perfecto, sino ahorrar de forma sostenible
Uno de los mayores errores al empezar a ahorrar es pensar que todo tiene que salir perfecto desde el primer mes.
No es necesario.
Puede que al principio calcules mal cuánto puedes ahorrar, que descubras gastos que no habías tenido en cuenta o que tengas que modificar tu objetivo.
Forma parte del proceso.
Lo importante es utilizar esos primeros meses para aprender cómo funciona realmente tu presupuesto y ajustar el sistema.
Un plan de ahorro que puedas mantener durante años será mucho más útil que uno perfecto sobre el papel pero imposible de seguir durante más de unas semanas.
En resumen
Los errores al empezar a ahorrar suelen tener menos que ver con la falta de disciplina que con establecer un sistema poco realista.
Intentar ahorrar demasiado, esperar a final de mes, no tener objetivos, crear un presupuesto excesivamente restrictivo o abandonar después de un mes complicado son algunos de los fallos más habituales.
Empieza con una cantidad que puedas mantener, organiza tus gastos, automatiza el ahorro cuando sea posible y adapta tus objetivos a tu situación.
Ahorrar no consiste en hacerlo perfecto todos los meses, sino en conseguir que reservar dinero para el futuro se convierta en un hábito sostenible.
